Él sabía que no tenía razón .Ella le miraba incrédula. Pero el alcohol es mejor amigo del corazón que de la razón y él se dijo “Ahora”
Aquella noche se escupieron los insultos y las más tiernas declaraciones de amor que jamás se habían confesado
-“Puedes cerrar la puerta de tu habitación, no regresaré” Dijo ella levantándose del suelo abrazada por las sombras.
Se bañó en la piscina, desnuda para olvidar.
Él lloró y fumó hasta el amanecer
Me lo encontré tomando un té por la mañana “¿Sabes? No me duele” dijo.
Todavía no sabía que ella se había ahogado