L.Jovanotti


"La notte fa il suo gioco e serve anche quello a far sembrare tutto, tutto un po´più bello"
Jovanotti

VALERIA´S PUB


Pasen y vean señores!
Sean bienvenidos a este que es su bar, pónganse cómodos y traten de disfrutar de los placeres que la noche les ofrece.
Procuren intercambiar con sus compañeros de travesía el mayor número de besos, vasos, versos… y el mañana se hará hoy sin a penas darnos cuenta.
Comprobemos una vez más la razón que tuvo Saramago a decir que los bares enseñan, que los bares matan, que en los bares se resucita.
Esta noche no habrá drogas (ya no las hay desde hace tiempo) pues ni toda la droga del mundo vale un gramo de de mi adrenalina, se vive mejor sin ellas. Propongo juntar vaS.O.S. con besos e intercambiar drogas por prosas.
Si el ambiente resulta cargado o la conversación incómoda, no duden en asomarse a las ventanas, ya saben que dan a donde ustedes prefieran o a donde su imaginación les lleve.
Disfruten de la compañía, que es grata, pero no por ello vayan a ser ingenuos, no se dejen engañar, desconfíen de los que no beben, de los que no quieren, de los que no lloran, pues quizá tengan mucho más que ocultar, quizá no aprendieron en literatura de primaria que “todo bien es pequeño, que la vida es sueño”
Permítanme invitarles a la primera copa, encender esta gramola en la que sólo suena rock de lujo, y con algún estribillo calamariense dar comienzo a una noche más de vino y rosas.

“En una mesa los dos poetas
juntan pedazos de un día falso
porque de noche recién empieza
la furia que te atraviesa
de los amantes
de ser el martes en una mesa “

Puede que alguno de los presentes se sienta desconcertado, no se preocupen, es normal, dice un amigo que debemos de ser de una especie que desaparece, y a lo mejor es cierto. No importa. Quédense si lo desean y apuesto a que en unas horas prometerán amistad eterna al colega que hoy les acompaña, reirán sin aliento y sin motivo, y quizá el vómito sea el principio del fin de la noche.
Por último discúlpenme si les resulto un tanto pesada, no lo tengan en cuenta, pues como la mayoría de los que aquí nos reunimos, no soy más que una aprendiz de poeta fértil intentándose dar a conocer y persiguiendo un sueño …Nunca vendan un sueño

La estación de Francia estaba desierta, los andenes combados en sables espejados que ardían al amanecer y se hundían en la niebla. Julián se sentón en un banco bajo la bóveda y sacó su libro. Dejó pasar las horas perdido en la magia de las palabras, cambiado la piel y el nombre, sintiéndose otro. Se dejó arrastrar por los sueños de personajes en la sombra, creyendo que no le quedaba más santuario ni refugio que aquél.
Sabía ya que Penélope no acudiría a su cita. Sabía que subiría a aquel tren sin más compañía que su recuerdo. Cuando, al filo del mediodía , Miquel Moliner apareció en la estación y le entregó su pasaje y todo el dinero que había podido reunir, los dos amigos se abrazaron en silencio. Julián nunca había visto llorara a Miquel Moliner. El reloj les cercaba, contando los minutos en fuga.
-Aún hay tiempo- murmuraba Miquel con la mirada puesta en la entrada de la estación.
A la una y cinco el jefe de la estación dio la llamada final para los pasajeros con destino a París. El tren había empezado ya a deslizarse por el andén cuando Julián se volvió para despedirse de su amigo. Miquel Moliner le contemplaba desde el andén, con las manos hundidas en los bolsillos.
-Escribe- dijo.
-Tan pronto como llegue te escribiré- replicó Julián.
-No, a mi no. Escribe libros. No cartas. Escríbelos por mí. Por Penélope.
Julián asintió, dándose cuenta sólo entonces de lo mucho que iba a echar de menos a su amigo.
-Y conserva tus sueños- dijo Miquel-.Nunca sabes cuando te van a hacer falta.
-Siempre- murmuró Julián. Pero el rugido del tren ya les había robado las palabras.

La Sombra del Viento
(C. Ruiz Zafón)

Pájaros en la cabeza


Esta es la historia de Albertucho, un ser eternamente incomprendido debido, en resumidas cuentas, a su exceso de imaginación.
El gran problema consistía en que jamás tuvo constancia del lugar, la fecha o la hora de todos los acontecimientos importantes de su vida. Ya desde pequeño, su madre hizo que el caso fuese tratado por los mejores psicólogos, otorrinos y pedagogos del país sin que ninguno diese explicación al insólito y sorprendente caso, Albertucho fue tachado de loco, sordo, autista o demente sin que nadie detectase el motivo que le hacía diferente.
Su madre solía salir de todas aquellas prestigiosas consultas tirando del chico cogido por el brazo y exclamando “A este niño lo único que le pasa es que tiene la cabeza llena de pájaros”.
No sabía aquella mujer cuánta razón escondían tales palabras, pues la explicación al extraño caso no era otra que cada vez que Albertucho ponía en funcionamiento su ejercitada imaginación, un pájaro nacía en el interior de su cabeza y comenzaba a piar con tanta fuerza que le impedía concentrarse en nada más, por eso, cuando le proponían algún plan fascinante era incapaz de llegar a enterarse de cuándo tendría lugar o dónde se celebraría, porque antes de eso, su cabeza ya daba vueltas a la idea, y sus pájaros revoloteaban a un ritmo imparable.
Jamás asistió a un concurso de disfraces viéndose antes de tiempo vestido con el traje más rocambolesco que podía imaginar, en la adolescencia nunca fue a un campamento de verano, anticipando cientos de aventuras que le impedían enterarse de la fecha en que debía llevar su solicitud. No hubo año en el que enviase la carta a los Reyes a tiempo y jamás fue a un cumpleaños ni jugó un partido de fútbol con el equipo con el que entrenaba. Cuando decidió ser actor, no supo en qué fecha acudir a los castings ni realizó ninguno de los viajes que a menudo planeaba. Por supuesto no llegó a ver el final de ninguna película, porque Albertucho, como todos, no nos engañemos, a la mitad del film trataba de intuir cómo acabaría inventándose finales espectaculares que, claro está, le impedía entender el verdadero desenlace. Y sobra decir, que cuando se independizó, no pudo comprar la casa de sus sueños, porque al encontrarla pasó tanto tiempo pensando cómo sería vivir allí que otro comprador se le adelantó.
Así vivió Albertucho toda una vida llena de despropósitos, hasta que un día la conoció a ella; la chica perfecta, la mujer de su vida, la musa con la que siempre había soñado, el ser por el cual habían nacido la mayoría de los pájaros de su cabeza, y si…tenía una cita con ella, la persona más maravillosa de este planeta había aceptado su invitación que por supuesto, se había producido vía e-mail , pues el joven , escarmentado ya de tantos acontecimientos frustrados quiso formalizar el encuentro por escrito, y así evitar que sus miles de pájaros le desconcentrasen pensando en dónde irían, cómo se saludarían o qué vestido llevaría ella puesto.
Finalmente la fecha llegó. Y ahí estaba él, esperando en el lugar acordado, aquella pequeña plaza del barrio en el que ambos vivían que las tardes de verano como esa se llenaba de gente sin nada mejor que hacer,casi no había dormido la noche anterior y apenas podía mantener el equilibrio debido al tembleque que le provocaban los nervios y los agudos cantos que retumbaban cada vez con más intensidad en el interior de su cabeza, el sudor en las manos, la garganta seca, la sensación de vacío en el estómago…todo le hacía sentir tan impaciente como enamorado hasta que de repente, llegó ella.

- No tienes buena cara- Fue lo primero que escuchó

Pero nadie podía predecir lo que sucedería segundos después; cuando Albertucho se disponía a pronunciar aquellas primeras palabras varias veces ensayadas ante el espejo, una inmensa explosión pudo oírse en varias manzanas a la redonda, la cabeza del joven había estallado como una bomba con sonido de violines y bandadas de pájaros de miles de especies escapaban en todas las direcciones, entre ellos pudieron distinguirse un tucán multicolor de cuando decidió hacer aquel viaje a Brasil, pequeños gorriones de cuando ideaba nuevos juegos en el parque, gaviotas, halcones, alcatraces, garzas…
Lamentablemente poco más se volvió a saber de la chica, a la que nadie volvió a ver por el barrio. Él ni si quiera la pudo ver cómo huía corriendo despavorida, presa del susto más grande que se había llevado en toda su vida. , sin dirección alguna.

100 palabras


Él sabía que no tenía razón .Ella le miraba incrédula. Pero el alcohol es mejor amigo del corazón que de la razón y él se dijo “Ahora”
Aquella noche se escupieron los insultos y las más tiernas declaraciones de amor que jamás se habían confesado
-“Puedes cerrar la puerta de tu habitación, no regresaré” Dijo ella levantándose del suelo abrazada por las sombras.
Se bañó en la piscina, desnuda para olvidar.
Él lloró y fumó hasta el amanecer
Me lo encontré tomando un té por la mañana “¿Sabes? No me duele” dijo.
Todavía no sabía que ella se había ahogado

No volveré a ser joven

Que la vida iba en serio
uno lo empieza a comprender más tarde
como todos los jóvenes
yo vinea llevarme la vida por delante.

Dejar huella quería
y marcharme entre aplausos,
envejecer, morir, eran tan solo
las dimensiones del teatro.

Pero ha pasado el tiempo
y la verdad desagradable asoma:
envejecer, morir
es el único argumento de la obra.

Jaime Gil de Biedma