Como abrir ese cajón-estercolero que todos tenemos, como revisar todo lo que hemos ido guardando durante unos cuantos inviernos, como rebuscar llegando hasta el fondo y encontrar, por ejemplo un anillo, un borrón de algo que fue un dibujo, un clip, un capitulo de “Los Problemas Crecen”,las mariposas tristes que coleccionamos después de nuestra primera ruptura, una horquilla, una foto de un verano de los 90, lápices sin punta, chuletas, algunas cuentas del que era nuestro collar preferido en el instituto, piezas de LEGO, una cinta de cassette, aquella entrada de cine, un móvil roto, una flor seca, un muñequito de Bandai, un abrazo…Como ver que la vida se revisa a sí misma, como decir adiós a la sub21 y no poder disimular con los pantalones cortos de agosto el temblor de piernas de una, que todavía no tiene muy claro eso de estar preparada para formar parte de la selección absoluta.