Llegadas Internacional


Nada más patético que un ramo de flores esperando en la terminal de lllegadas de un aeropuerto. Nada peor que leer “MAD” en el equipaje, porque eso sí que significa la despedida definitiva. Nada más antinatural que el silencio después del aterrizaje, ni más triste que las lágrimas con alto grado de salinidad que se le escaparon en ese rato eterno hasta que abrieron las puertas de la cabina. Esos minutos en los que el avión permaneció parado y ella, intentando que aquel viaje no acabase nunca, seguía mirando por la ventanilla como viendo proyectado en el asfalto aquellos últimos días fuera.
El resto de viajeros se ponía de pie, resoplaba, se abrigaba, el ambiente era tenso, un bebé lloraba y todo el mundo miraba intermitentemente sus relojes. Los ánimos se suavizaron cuando anunciaron que los teléfonos móviles podían ser conectados y entonces…nada como leer en aquella diminuta pantalla “¿ Por qué te has ido tan pronto?”
Recogió su equipaje y mientras andaba por un infinito pasillo los recuerdos le saltaban de los bolsillos con el va-y-ven de su enorme maleta, a pesar de sus esfuerzos por secarlos con un kleenex ya empapado.
Al fondo los vio a ellos, y supo que tocaba cambiar de cara. Estaba todo controlado. Claro que sí.
Todo, menos las preguntas ; “¿ Nos has echado de menos?”-Dijo él- y ella, sin saber si es peor ser una mentirosa o querer volar sólo pudo sonreir.

si cada parte de mi mente es tuya...

Yo lo que quiero, lo que siempre he querido, es volar sin motor.

De la piel pa'dentro



Escucha una cosa que te voy a decir
De la piel pa'dentro
empieza mi exclusiva jurisdicción.
Elijo yo aquello
que pueda o no cruzar esa frontera.
Ten'teras?
Soy un estado soberano,
y las lindes de mi piel
me resultan mucho mas sagradas
que los confines políticos
de cualquier país.


(Ajo)