Nos quedamos esperando tu último texto, Iván Zulueta, esa última cinta de cassette que ya nadie nos enviará.
Sin embargo, estarás presente en todos nuestros metrajes.
Sueño contigo,
sueño tu idioma, tus calles. Me despierto de golpe, porque no existe otra manera, y saco a Fabio de paseo... Tú, te vienes sin pensarlo, me acompañas a pisar charcos, hojas, y corazones en avanzado estado de descomposición. Parece que hoy te vas a quedar aquí todo el día, enredado en mi garganta, trepando por mi bufanda...
Yo me guardo varios trocitos de realidad al día y así me defiendo de la memoria y sus mentiras.